Cientos de miles de indios no tuvieron más remedio que ponerse en camino este martes, en una búsqueda desesperada de agua potable y alimentos tras ser víctimas de las peores inundaciones del último medio siglo en el este de India.
“Salvo nosotros, todo fue engullido”, dice Munni Jatun, una damnificada refugiada en una escuela de Madhepura, ciudad cubierta por un metro de agua pero aún accesible, enclavada a 150 km al este de Patna, la capital del estado de Bihar. “Mi casa quedó completamente destruida; no tenemos nada y tampoco dónde ir”, se lamentó, acompañada por su marido y sus cinco hijos.
Del 12 de agosto al 1 de septiembre 28.666 surosetas regresaron a sus hogares que tuvieron que abandonar a consecuencia de la agresión georgiana contra Osetia del Sur, informó el Ministerio de Emergencias de Rusia.
Según el ministerio, Rusia cerró los 58 centros fijo de alojamiento provisional de los refugiados que había desplegado en el territorio nacional, principalmente en las regiones meridionales del país.
Siguen recibiendo tratamiento en establecimientos médicos 393 heridos, incluidos 35 niños.
Los dos millones de personas evacuadas en Lousiana, en previsión al embate del huracán Gustav, y el desplazamiento de un número similar en la India por las inundaciones, subrayan la creciente vulnerabilidad de la humanidad ante los desastres naturales. Así lo sostuvo el Director Ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.
Achim Steiner afirmó que 2008 se está manifestando significativamente como un año proclive a desastres naturales.
Según la casa aseguradora alemana Munich Re, el año continúa la tendencia de una mayor cantidad de catástrofes meteorológicas, en consistencia con las predicciones del Panel Gubernamental sobre Cambio Climático.
Hasta el mes de junio, se estimaba que unos 400 incidentes de este tipo habían provocado pérdidas superiores a los 82 mil millones de dólares. Destacan entre los más costosos el ciclón Nargis en Myanmar, la tormenta Enma en Europa y las inundaciones en junio en Mississippi.
Steiner recordó que a 500 días de la conferencia de Copenhague sobre un nuevo pacto global sobre el cambio climático, es imprescindible actuar con rapidez para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero.