Aldeanos hambrientos se amotinaron, familias desesperadas nadaron para escapar de áreas inundadas y el caos reinó el martes en una vasta área de planicies anegadas en el norte de la India mientras las autoridades realizaban uno de los mayores esfuerzos de socorro en la historia del país.
Soldados y socorristas trataban de alcanzar a centenares de miles de damnificados aún varados en techos, árboles y porciones minúsculas de tierra seca, más de dos semanas después de que el río Kosi se desbordase en Nepal, transformando partes del estado de Bihar en un enorme lago.
Los soldados rusos apostados en territorio de Georgia impedían que miles de refugiados regresaran a sus casas, dijo el sábado un funcionario georgiano.
Las tropas rusas aún manejan puestos de control en Georgia y patrullan un puerto en el Mar Negro, incluso luego de que Moscú retiró gran parte de las fuerzas desplegadas hace tres semanas para frustrar el intento de Tiflis por retomar el control de la provincia separatista de Osetia del Sur.
Líderes de la Unión Europea (UE) se reunirán el lunes en Bruselas para debatir la respuesta del bloque a la intervención militar rusa y su decisión de reconocer a Osetia del Sur y a otra región separatista de Georgia, Abjasia, como estados independientes.
Cientos de miles de indios no tuvieron más remedio que ponerse en camino este martes, en una búsqueda desesperada de agua potable y alimentos tras ser víctimas de las peores inundaciones del último medio siglo en el este de India.
“Salvo nosotros, todo fue engullido”, dice Munni Jatun, una damnificada refugiada en una escuela de Madhepura, ciudad cubierta por un metro de agua pero aún accesible, enclavada a 150 km al este de Patna, la capital del estado de Bihar. “Mi casa quedó completamente destruida; no tenemos nada y tampoco dónde ir”, se lamentó, acompañada por su marido y sus cinco hijos.