Me encontraba yo un día de trabajo en el aeropuerto, en el área de control migratorio de salidas internacionales, ya había transcurrido media hora desde el inicio de mi turno, cuando un compañero de los del cambio de turno vino muy deprisa a preguntarnos: ¿saben que fue del Chino?, cual chino replicamos mi compañero de modulo y yo, el que está sin visa y venia de Ecuador, no lo pueden reembarcar porque tampoco tiene visa para Ecuador y ya está más de 24 horas en el aeropuerto!.
La situación me pareció de cuidado, más de 24 horas en una sala de embarque sin contar el tiempo de vuelo!, así que solicite permiso a mi coordinador para entrevistarme con el Chino (como lo llamaban) en mi condición de Inspector de Migraciones y preguntarle cual era la razón por la que se encontraba ya más de 24 horas en una de las salas de embarque del aeropuerto.
El señor que bordeaba los 40 y tantos años me conto que él había tenido una residencia en Ecuador, que era empresario y estuvo viajando por diferentes países por negocios, permaneciendo fuera de Ecuador durante poco más de un año, por lo que, cuando salió de Bolivia donde se encontraba con visa de turista, con destino a Ecuador, al arribar a la ciudad de Quito las autoridades de migraciones le negaron la entrada por haber caducado su residencia y no tener visa, por lo que le solicitaron a la compañía aérea que reembarcara al pasajero por no estar premunido de la documentación adecuada para ingresar al país (procedimiento usual en los controles migratorios de los aeropuertos), no ocurriéndosele a la línea aérea mejor idea que ponerlo en un avión con destino a Bolivia el cual hacia transito por Perú.
El ciudadano Chino sabía que en Bolivia no lo dejarían entrar debido a que su visa de turismo había caducado y su situación quedaría en el aire sin poder tener ingreso a ningún país de América por el requisito de la visa, solo con la probable solución que la aerolínea vea la manera de embarcarlo con destino hacia su país natal “China”. Ante esta posibilidad, el Sr. Yang (como lo llamaremos de ahora en adelante) reaccionó reaciamente, negándose a abordar avión alguno que fuera a llevarlo con destino a Bolivia, donde tendría que esperar sabe dios cuánto tiempo más en las salas de embarque hasta que la aerolínea encuentre la solución para mandarlo a China o algún país que le permitiera la entrada.
El Sr. Yang explico además que la aerolínea no estaba corriendo con sus gastos (alimentación, comunicaciones telefónicas, aseo personal, etc) mientras se solucionaba el problema, por lo que le sugerí pidiera ayuda a su embajada, negándose rotundamente a adoptar esta solución. Yo vi miedo en el rostro del señor Yang cuando le indicaba que si el no podía comunicarse con su embajada, nosotros podíamos hacer el intento, por alguna razón que desconozco, la idea le causaba pavor.
Al día siguiente al ingresar en mi otro turno después de 36 horas de haber sostenido mi primera charla con este señor, me entere que el aun seguía en la sala de embarque, me pareció inhumano este hecho, los inspectores de migraciones sentíamos pena e indignación por la situación en que se encontraba este ciudadano chino, pero no estaba en nuestras manos poder otorgarle entrada al país; esto se encontraba ya en manos de la máxima autoridad migratoria del país: el Director General de Migraciones, quien de hecho había sido comunicado con la situación que ya estaba resultando una lesión a los derechos fundamentales del Sr. Yang, pero sin embargo no tomo cartas en el asunto para dar solución a esta angustiosa situación de desamparo y lesión a la integridad física, en la que se encontraba este ser humano por la existencia de un vacío legal internacional ante situaciones de este tipo.
La situación del señor me preocupaba bastante, inicialmente con un compañero intentamos comunicarnos con la Defensoría del Pueblo para que pudiera tomar alguna acción y darle solución a este atentado contra la integridad física, pero era fin de semana y nadie contestaba ni siquiera en las líneas de emergencia; entonces me comunique con un amigo que era en cierta manera allegado a alguien que tenía un alto cargo en el gobierno, para ver si podía ponerlo al tanto y lograr que le exigieran al Director de Migraciones busque una solución, como por ejemplo otorgarle una visa de transeúnte para que pueda acudir a las embajadas pertinentes para darle solución a su situación legal y física, sin embargo, al parecer mi amigo nunca hizo nada o fue poco lo que pudo hacer .
Un día después de mi último turno, me entere que finalmente el Sr. Yang había accedido a ser embarcado a Bolivia con destino final sabe Dios donde, porque no podía soportar más físicamente al haberse encontrado durante casi 5 días en una sala de embarque, sin bañarse, sin dormir y quizás ya hasta sin comer pues se le habían agotado los medios económicos.
Aun me parece increíble el desamparo en el que se encuentran los ciudadanos de aquellos países a los que se les requiere visa en casi todas partes del mundo. Este es un tema que, aun con la existencia de normatividad internacional que trata de solucionar todos los temas relativos a la migración, denota la existencia de vacios legales y lo que es peor un no reconocimiento o falta de respeto de los derechos humanos de estos ciudadanos, anteponiendo la primacía de la Soberanía Nacional ante Derechos Fundamentales.
Y hay algo más que sacar de conclusión de este caso, frente a una creciente inmigración ilegal China. Vimos en los juegos Olímpicos la cara de una China desarrollada, moderna, en crecimiento, pero esto no se ve en todas partes de este país ni en todos sus campos. Hay zonas extremadamente pobres, que se ven afectadas por el desempleo, la pobreza y un sistema social y político que los tiene oprimidos, donde no pueden expresarse ni ejercer sus derechos como lo hacemos la mayoría de nosotros, una China donde si haces un mitin o una protesta sin permiso te meten a la cárcel, donde no hay derechos humanos ni procesos judiciales justos, una China que le falta crecer y tener como fin supremo del Estado a la persona.
Son pues quizás estos motivos la causa de tanta inmigración ilegal China y somos nosotros como integrantes de la sociedad participantes de la vida y crecimiento político, social, económico y cultural del mundo quienes debemos unir fuerzas y ponernos a trabajar en pro de nuestros hermanos de China, Cuba , medio oriente y otros países, quienes se ven en situaciones de abuso de sus derechos humanos, quienes en busca de una mejora de su situación económica o un mayor respeto de sus derechos, tratan de salir de su país por cualquier medio exponiendo su vida y cayendo en manos de las mafias que lucran con la migración ilegal. Somos nosotros y los que integran el gobierno quienes podemos hacer que ya no haya más Sr. Yang que huyan de un retorno a China y en el camino vean vulnerados sus derechos y libertades básicas.